domingo, 18 de marzo de 2007

Obviedades nada obvias

Cuando cada semana me pongo a escribir el diario, me doy cuenta de hasta qué punto a veces nado contracorriente. Por ejemplo, esta semana. Si se repasan los diarios desde el domingo pasado nadie diría que la noticia más importante de la semana ha sido la aprobación del Plan de Gobierno 2007-2010. En cambio, yo sí lo creo. En primer lugar, porque es la hoja de ruta del gobierno de Cataluña y, en segundo lugar, porque será una magnífica guía para evaluar su tarea cuando acaba la legislatura. Dentro de cuatro años, Artur. Lo digo porque después de ver el estado de ansiedad que produce al líder de la oposición la celebración de los cien primeros días de gobierno, no puedo ni imaginar cómo estará dentro de cuatro años... Como sostengo que el Plan de Gobierno es lo más importante, os invito a estudiarlo en el sitio web de la Generalitat, donde encontraréis, además, los enlaces para conocer otros documentos relevantes desde el punto de vista de la actuación del Gobierno de Cataluña. Como también pienso que en la política española lo más importante ha sido la aprobación de la Ley orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, y quizá no sea ésta la percepción mayoritaria. Una ley aprobada con la abstención del PP, claro está. Aquí podéis leer la intervención que hizo el Presidente Zapatero el jueves en el Congreso de los Diputados una vez aprobada la ley.

Repasando la prensa de la semana también destaca una “noticia” muy reciente. La Vanguardia destacaba el viernes en portada determinadas alegaciones contenidas en el escrito que el abogado del Estado presentó al Tribunal Constitucional el pasado mes de noviembre en defensa de la constitucionalidad del Estatuto de Autonomía de Cataluña y refutando los argumentos del recurso presentado por el Partido Popular contra nuestro Estatuto. Cuando se presentó este escrito, repito, el pasado mes de noviembre, no provocó ni ruido ni reacciones. Pero esta semana cuando La Vanguardia ha destacado determinados extremos y ha deducido de todo esto que el Gobierno de España estaría optando por una interpretación a la baja del nuevo Estatuto, la polémica se ha desatado. El mismo día que La Vanguardia se hacía eco de esta “noticia”, el mismo diario publicaba un artículo mío, con el título, “Catalanismo exigente”, en el que explico cómo creo que habría que defender los intereses del autogobierno de Cataluña en la eventualidad de una sentencia que limitase las aspiraciones contenidas en el nuevo Estatuto y mi convicción que eso en ningún caso nos debería llevar a desertar del combate por una España plural o federal. Leedlo por favor porque creo que toca el núcleo del debate sobre el presente y el futuro del catalanismo.

La polémica sobre este escrito del abogado del Estado ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la actitud del Gobierno de España hacia el Estatuto. Y no hay más remedio que volver a subrayar obviedades. Obviedad número 1, el Estatuto ha sido posible porque en España hay un gobierno socialista presidido por Zapatero. Obviedad número 2, si la Sentencia del Tribunal Constitucional considerase que determinados aspectos del Estatuto no se ajustan a la Constitución eso supondría un golpe muy fuerte para el gobierno Zapatero ya que el Partido Popular vería refrendadas sus tesis por el máximo intérprete de la Constitución española. Obviedad número 3, el Gobierno del Estado está colaborando con la máxima celeridad en el despliegue del Estatuto como lo demuestran la constitución de la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales Estado-Generalitat, la constitución de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat, el nombramiento de los representantes del Estado en la Comisión de Infraestructuras, el compromiso de negociar los criterios de cálculo de las inversiones de infraestructuras de cara a los próximos ejercicios contenido en los Presupuestos Generales del Estado para el 2007 (incluyendo la previsión de compensar en los próximos años la partida incluida en este ejercicio si de los criterios de cálculo que se acuerden se produjese una desviación), y el acuerdo para modificar la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional para permitir que las Comunidades Autónomas puedan presentar candidatos al Tribunal a través del Senado. Obviedad número 4, el despliegue del nuevo Estatuto requerirá tiempo (y de eso debería ser especialmente consciente Artur Mas ya que CiU tardó 23 años en desplegar el Estatuto de 1979 y no lo consiguió del todo). Obviedad número 5, el proceso de despliegue topará con las dificultades inherentes a toda negociación que implica una importante redistribución de poder y de dinero. Obviedad número 6, si el PP volviese a gobernar España antes de que el despliegue estatutario hubiese cogido un buen ritmo, las posibilidades abiertas por el nuevo Estatuto quedarían drásticamente malogradas. Disculpad la acumulación de obviedades, pero a veces el día a día nos hace perder la perspectiva, es decir, los árboles no dejan ver el bosque.

No querría minimizar la dificultad del proceso de despliegue del Estatuto ni las incógnitas abiertas en función de cuál pueda ser la decisión del Tribunal Constitucional (que no sabemos cuando se producirá), pero sí quiero destacar la inutilidad de situarnos de forma anticipada en escenarios nada favorables. Con eso sólo estaríamos dando argumentos a los que dicen que habría que esperar a la sentencia antes de hacer nada (olvidando que el Estatuto es una ley plenamente vigente) o a los que puedan no tener demasiada prisa en desplegarlo y nos instalaríamos en una lamentación estéril. En esta línea destaca la actitud de CiU que parece casi desear que la cosa acabe mal como aquel jugador que querría que se volviesen a repartir las cartas porque las que tiene en la mano son muy malas. CiU parece pensar que como la pasada legislatura sólo el proceso de elaboración del Estatuto le proporcionó un protagonismo difícil de conseguir desde la oposición, en esta legislatura sólo un fracaso del Estatuto le proporcionaría oxígeno. Así, CiU parece haberse apuntado a la vieja tesis según la que “cuanto peor, mejor”. En el fondo CiU piensa que sólo desde el nacionalismo conservador se pueden defender los intereses de Cataluña. Si así fuera, ¿cómo se explicaría que la reforma del Estatuto sólo se ha producido cuando ellos han pasado a la oposición? En fin, espero que Artur Mas, investido de profeta del desastre, no traslade a los catalanes ni su frustración personal ni su fracaso político. Cuando le oigo decir aquello de “no pueden tocar ni una coma” pienso que no sólo es un pésimo ejemplo de pedagogía política y democrática, sino que recuerdo sus exigencias irrenunciables al derecho de autodeterminación o al concierto económico.

Sobre esta actitud de CiU, podéis leer el artículo que Assumpta Roura ha escrito en La Voz de Galicia y en el Diario de León (y no sé si en otros medios de la prensa regional española). Sobre los cien días de gobierno, no podéis pasar por alto la reflexión de Antoni Puigverd en La Vanguardia ni el artículo de Jaume Oliveras publicado en El Punt. También es de obligada lectura la entrevista a Antoni Castells publicada hoy mismo en el diario Avui. Antes de cambiar de escenario político, aquí encontraréis el decálogo municipalista con el que Celestino Corbacho cerró la III Convención municipal del PSC.

Se cumplen estos días cuatro años de la invasión de Irak. Nadie duda ya de que fue un inmenso error, que no sólo no ha solucionado ningún problema, sino que ha creado problemas nuevos y ha agravado algunos de los que ya existían. Incluso parecen empezar a aceptarlo sus máximos responsables: Bush, Blair y Aznar. En España, como ha quedado demostrado en el juicio de los atentados del 11-M, la participación en la guerra de Irak llevó a Madrid al terrorismo jihadista que causó 191 muertos. No me extraña que el PP no quiera recordar su responsabilidad o que diga que la guerra de Irak es una cosa del pasado. Parece como si quisiesen olvidar que es una guerra que produce aún decenas de muertos cada día y que ha impulsado y ha dado cobertura a los sectores más extremistas del mundo musulmán. En un artículo publicado hoy en La Vanguardia, Tomás Alcoverro nos recuerda aquella fatídica noche en que empezó la guerra y el caos que ha creado, y en el mismo diario Xavier Batalla califica de error histórico la decisión de la administración Bush.

Siguiendo en el capítulo internacional, hay que leer el artículo del Ministro español de Asuntos exteriores Miguel Angel Moratinos sobre el Sáhara y la reflexión de Xavier Vidal-Folch sobre el coste de no tener una Constitución europea. Aún es hora de que aquellos que pedían alborozadamente el voto negativo a la Constitución, diciendo que entonces se abriría el camino hacia una mejor, reconozcan su lamentable error de cálculo. No os podéis perder la declaración de despedida del Presidente Chirac disponible en vídeo en YouTube. La mejor frase: “Sed intransigentes con el extremismo, el racismo, el antisemitismo o el rechazo del otro” (no he sido nunca admirador de Chirac, pero ya me gustaría que los dirigentes de la derecha española fuesen así de tajantes). La campaña francesa se complica por el crecimiento inesperado de las posibilidades de François Bayrou, candidato liberal de la UDF, que se sitúa muy cerca de Ségolène Royal. Encontraréis interesante el manifiesto de apoyo a la candidata socialista publicado en Le Nouvel Observateur el pasado 1 de marzo.

Finalmente, no puedo rehuirlo, es necesario que hable un poco del PP. Ayer, manifestación en Navarra. Sigue la estrategia del PP de crear miedo manipulando los hechos, de culpar de todo al gobierno Zapatero para erigirse después en salvador de la patria. Afortunadamente se ha hecho ya evidente que el problema no era ni eta, ni De Juana, ni el Estatuto, ni Navarra. El problema es que el PP quiere hacer caer a Zapatero para volver al gobierno tan pronto como pueda haciendo lo que sea para conseguirlo. Lo pone de manifiesto este chiste de Peridis publicado en El País.



Para no alargar innecesariamente mi texto, trascribo un fragmento de la entrevista al nuevo Ministro de Justicia publicada hoy en El País y os sugiero la lectura de varios artículos que analizan la cuestión desde varios puntos de vista.

Dice Mariano Bermejo: “Tenemos un gran partido, el Partido Popular, que tiene capacidad para gobernar este país y que lo hará en algún momento, espero yo que muy tarde, pero ese partido está ahora mismo dirigido por un grupo de frustrados, de gente que ha sufrido una enorme frustración. Esta descripción no tiene un átomo de sentido peyorativo o acritud. Se pierden unas elecciones en las que hay unas expectativas de ganarlas. Se pierden porque se han cometido errores gravísimos. No nos confundamos: hay un enfrentamiento con la mayoría de los españoles a raíz del apoyo del Gobierno del Partido Popular a la guerra de Irak. Hay un atentado por parte de un grupo terrorista internacional y hay una gestión pésima de esa crisis que hemos visto adónde condujo. En este marco, hay un grupo de personas que se derrumban, se caen, y que no son capaces de superar el trauma de frustración. No sólo eso: se lo transmiten a la estructura del partido y la convierten en su estrategia. Y se lanzan por un camino enloquecido, en una escalada de confusión, de crispación, animando un ataque brutal contra las instituciones. Aquí está el problema”.

Sobre la manipulación del caso De Juana podéis leer los artículos de Alfonso S. Palomares publicado en El Periódico de Cataluña y de Remei Margarit publicado en La Vanguardia. Sobre la manipulación del sentimiento patriótico podéis leer los artículos de Luis Yáñez y Josep Ramoneda publicados en El País. Sobre la manipulación del debate sobre Navarra podéis leer el artículo de Antonio Franco publicado en El Periódico de Cataluña. Sobre las raíces falangistas de la actual estrategia del PP podéis leer el artículo de David González publicado en el Avui. Sobre la estrategia general del PP podéis leer el artículo de Ernesto Ekáizer publicado en El País y el artículo de Joan Tapia publicado en El Periódico de Cataluña. Sobre la tentación caudillista de Rajoy podéis leer los artículos de Josep Ramoneda y José Maria Ridao publicados en El País.



ZW núm. 77 Recomendación de enlaces al servicio de la reflexión y la acción política y social realizada por mi amigo Antoni Gutiérrez-Rubí.

http://change.org/

¿Qué desea cambiar en el mundo? Con esta pregunta se presenta la iniciativa en la red: Change.org. La idea es poder contestar por uno mismo y después pasar a la acción. Change.org funciona de manera parecida a la comunidad Facebook.com, donde los usuarios que comparten una misma causa pueden asociarse entre ellos para impulsar un cambio, diseñar una acción concreta, buscar apoyo para su proyecto, etc. Dentro de la página, se ofrece la opción de realizar un tour guiado (en inglés) que nos va mostrando todas sus posibilidades y nos explica los diferentes apartados que vamos encontrando.

Dentro de cada grupo temático, los usuarios pueden tener acceso a fotos, vídeos e información, así como a enlaces a distintas ONG. Los usuarios pueden votar sobre los temas que prefieran, de tal modo que se va visualizando a qué causas se da mayor importancia. El creador de esta red social en Internet, Ben Rattray, cree que Change.org será un éxito al permitir el contacto directo entre ciudadanos con inquietudes similares (uno de los fundamentos de la Web 2.0). "Facilitamos el diálogo y la colaboración, permitiendo a la gente participar de maneras que nunca antes habían sido posibles."

En el contexto de las elecciones presidenciales americanas y de las comunidades que dan su apoyo a los distintos candidatos, esta utilidad social del establecimiento de una red podría convertirse en otra herramienta importante para conectar con potenciales simpatizantes de la campaña.

ZV (Zona Vídeo). Cervantestv.es es la televisión del Instituto Cervantes por Internet que inició las primeras pruebas en el mes de diciembre de 2006. Además de los contenidos que ya son visibles a través del archivo digital, ofrecerá cinco canales respondiendo a las áreas temáticas del centro, con producciones propias y en colaboración con otras entidades e instituciones públicas y privadas, y contará con el canal de noticias de la Agencia EFE y su propio canal informativo. La televisión tendrá también un papel destacado en el IV Congreso Internacional de la Lengua Española.